El recientemente publicado Índice de Ciudades Argentinas 2026, elaborado por la consultora Enclave, ha arrojado resultados alarmantes para nuestra ciudad. En un estudio que comparó el desempeño de 43 ciudades del país a través de 17 indicadores, Concordia se posicionó en el extremo más bajo de uno de los pilares fundamentales para el bienestar de la población: la cohesión social.
Un "cero" que duele: agua potable e informalidad
Uno de los hallazgos más críticos del informe para los concordienses es el desempeño en el indicador de cohesión social, el cual mide específicamente el acceso al agua potable y los niveles de informalidad urbana. En esta categoría, mientras que 15 ciudades del país lograron el puntaje máximo de 8 puntos, Concordia fue una de las ocho ciudades que obtuvieron cero puntos, compartiendo el último escalón con localidades como Resistencia, Formosa y San Miguel de Tucumán.
Este dato evidencia una crisis estructural en los servicios básicos y la integración urbana que afecta directamente la calidad de vida de los vecinos. A diferencia de ciudades como San Juan o Rafaela, donde la población en barrios populares es inferior al 1%, la situación en nuestra región refleja una brecha profunda que el informe atribuye no solo a condiciones geográficas, sino a decisiones de gestión territorial acumuladas en el tiempo.
El contexto nacional y la brecha regional
El ranking general fue encabezado por Bahía Blanca, con 68 puntos sobre 100, seguida por Córdoba y Mendoza. El informe destaca que las ciudades con mejor desempeño se concentran en el corredor central productivo, mientras que las ciudades del Norte Grande y zonas con asimetrías de inversión, como es el caso de las que cierran el ranking, muestran los mayores déficits en infraestructura.
Fabio Quetglas, ex diputado nacional y socio fundador de Enclave, señaló que estos resultados son el "resultado acumulado de décadas de asimetrías en la inversión pública, la infraestructura y las oportunidades económicas", consigna InfoBAE.
Una brújula para el futuro
Más allá del diagnóstico negativo, los autores del estudio subrayan que el objetivo de este índice es funcionar como una "brújula" para que los gobiernos locales puedan identificar con claridad sus falencias. El informe deja claro que la gestión territorial puede marcar la diferencia y que los déficits en servicios esenciales como el agua potable y la urbanización de barrios no son "fatalidades", sino áreas que requieren intervención urgente y prioritaria.
Para Concordia, este índice representa un llamado de atención sobre la necesidad de volcar recursos y políticas públicas hacia la infraestructura básica, buscando revertir una situación que hoy nos coloca entre las ciudades con mayor vulnerabilidad social del país.

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