(Por Juan Pablo Portugau)
La belleza de los paisajes que se ven en la pantalla es interrumpida por el horror. El horror en el relato de los testimonios que reconstruyen la historia, el horror en la memoria vivida por un pueblo. El delta entrerriano, ese paisaje hermoso, fue uno de los lugares elegidos por la Dictadura Cívico - Militar para ejecutar su plan de Terrorismo de Estado. El horror sobre la belleza. El lugar perfecto, como tituló Fabian Magnota a su libro que fue puntapié para desarchivar y reabrir la investigación judicial sobre los vuelos de la muerte en Entre Ríos. Libro que fue, también, puntapié del documental "Pasó en el delta" del colectivo Producciones del Sur del Sur.
Un lugar perfecto para ellos, porque pensaban que el silencio del delta haría olvidar todo. El sonido del río, del agua, de los pájaros, del viento entre las hojas de los árboles, ese sonido acompaña a lo largo del documental a todos los relatos. El del policía que vio cuerpos arrojados al río en tambores, el del sepulturero que le dijeron ´hacé tu trabajo ¿o querés que te pase lo mismo?´, el del periodista que hilvanó y desempolvó los relatos, el de la Fiscal que lleva adelante la causa por delitos de lesa humanidad.
El documental, estrenado a sala llena este viernes 1° de Mayo en Pueblo Viejo... en una fecha que seguro no fue elegida al azar, ya que uno de los principales sectores perseguidos, desaparecidos y diezmados por la Dictadura Cívico-Militar fue el de los trabajadores y el movimiento obrero organizado... El documental navega en tres niveles.
No hay narrador en off. Son los testimonios recogidos los que van hilvanando la trama con una cuidada sutileza narrativa. El uso de imágenes de archivo es mínimo, casi escaso, y preciso. El relato es presente. El horror es presente. Scilingo y Lilia Lemoine lo confiesan de la forma más brutal.
La belleza de un paraje natural, la paz del río, es interrumpida por el horror. El silencio quiere ganar terreno. Se convive cotidianamente con el crímen. Las historias individuales constituyen el primer nivel del relato de un pueblo que -no debe ser casual- disminuyó demográficamente desde el inicio de la Dictadura al retorno de la Democracia.
El relato intimista se abre a la comprensión de un plan sistémico. No son hechos aislados, no son crímenes casuales. Las piezas rearman el rompecabezas y permiten comprender porqué esa zona tan hermosa, fue elegida como el lugar perfecto donde pretendieron sellar el destino del país.
La investigación judicial, la labor de los organismos de Derechos Humanos, el trabajo periodístico, nos lleva a comprender el contexto continental (y mundial). Porque el plan sistemático no fue responsabilidad de unos pocos trasnochados, respondió a intereses económicos de un orden global.
Y el relato íntimo, el testimonio de los lugareños, que vuelve otra vez. El documental navega en esos tres niveles a partir de una narrativa que te mete dentro y sentís el agua. Las palabras se callan en una de las últimas imágenes, y el drone se aleja lentamente mostrando un plano general del cementerio. Necesario instante para pensar todo lo que vimos y escuchamos antes del cierre final del film.
El relato del horror, del plan sistemático ejecutado con el fin de trastocar el sistema económico del país, es —vaya paradoja— narrado con fina belleza en este documental. La belleza de la memoria, de la resistencia, de hacer presente el sueño y los ideales de un país y una sociedad mejor.
Rosana Carmarán, Omar Lagraña, Sebastián Pittavino y Juan Menoni, junto a otros colaboradores de Producciones del Sur del Sur, concretaron un bello y necesario documental en estos tiempos que corren. Necesario para continuar exigiendo Memoria, Verdad y Justicia. Necesario para comprender el presente, para pelearlo a este presente. Necesario para construir un futuro de más belleza y menos horrores.
- "Pasó en el delta: vuelos de la muerte en Entre Ríos" volverá a proyectarse este próximo jueves 7 de mayo a las 21.30 hs en la sala de Pueblo Viejo (Alem 230).
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