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Bomberos Voluntarios rescataron a un gatito de la copa de un árbol

 Así como ocurrió hace unas pocas semanas, otra vez el teléfono sonó en el Cuartel de Bomberos Voluntarios de Concordia solicitando la ayuda para rescatar a un gatito travieso que se había subido a la copa de un árbol muy alto, y no sabía cómo bajar.

Bomberos Voluntarios rescataron a un gatito de la copa de un árbol

Como se ve en la foto, el felino se encontraba a una altura considerablemente alta y peligrosa.

El echo ocurrió en calle Entre Ríos al 3500. Hasta allí acudió un equipo de Bomberos Voluntarios, que subieron hasta donde se encontraba el minino y sin asustarlo pudieron retenerlo y bajarlo sano y salvo.

Bomberos Voluntarios rescataron a un gatito de la copa de un árbol

¿Porque los gatos no puedan bajar?

Si bien es un clásico de los dibujos animados (y de la vida real, como ocurrió este domingo en Concordia), el porqué logran subir a alturas impresionantes y después o pueden bajar se debe a 3 motivos principales.

Usualmente, el gato sube corriendo persiguiendo un pájaro o huyendo de un perro, o a veces sólo por curiosidad. Y a los diez minutos está maullando desesperado en la rama más alta. Para que un humano lo escuche y llame a los Bomberos.

La razón no es que sean cobardes ni tontos; es una simple cuestión de física, evolución y anatomía.

1. Las garras tienen "forma de anzuelo"

Las garras de los gatos están diseñadas biológicamente para escalar hacia arriba y cazar. Tienen una curvatura hacia atrás que les permite clavarse en la corteza del árbol y traccionar todo su peso hacia adelante.

El problema surge al querer bajar:

Si bajan de cabeza, las garras apuntan hacia atrás y no tienen de dónde agarrarse; se resbalarían.

Para bajar de forma segura, tendrían que hacerlo hacia atrás (como bajando una escalera de espaldas). Sin embargo, la fisonomía del gato no está acostumbrada a ese movimiento y les cuesta coordinarlo visualmente.

A un humano le cuesta coordinar el bajar una escalera hacia atrás, imagínense a un gato.

2. La distribución del peso y las patas traseras

Las patas traseras de los felinos son verdaderos resortes diseñados para empujar y saltar hacia arriba. Cuando un gato intenta bajar verticalmente de cabeza, todo el peso de su cuerpo se va hacia el frente, sobrecargando sus patas delanteras (que son más débiles) y perdiendo el equilibrio.

Lo que sumado a la condición de sus "garras", significa caerse seguro.

3. El factor pánico

No importa el motivo por el que subió (escapando de un perro, cazando un pajarito o por curiosidad), cuando llega arriba la altura le da vértigo. El suelo es una amenaza, la caída es peligrosa. Y se niega a moverse. Entra en pánico, se podría decir. Y sí. ¿Quién no le tiene miedo a las alturas?

¿Qué terminan haciendo?

Casi siempre, después de unas horas (y cuando el hambre o la sed superan al miedo), terminan encontrando la forma de bajar por sus propios medios, usualmente dejándose caer de espaldas desde las ramas más bajas o descolgándose con cuidado. ¡Su agilidad y el famoso "instinto de caída de pie" suelen hacer el resto!

Cuando esto no sucede, siempre están cerca los buenos amigos de los Bomberos Voluntarios.

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