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Este miércoles la Escuela Itinerante de AGMER estará en la plaza 25 de Mayo de Concordia

Del aula a la calle: escuela itinerante en Concordia

Por Sergio Brodsky *

Este miércoles la Escuela Itinerante de AGMER estará en la plaza 25 de Mayo de Concordia

La escuela pública no puede separarse de las condiciones de vida de quienes la sostienen. En un contexto de ajuste, salarios que no alcanzan y jornadas laborales que se extienden más allá del aula, la salud mental de los docentes también se ve afectada. Este miércoles, la escuela itinerante de AGMER ocupará la plaza 25 de Mayo de Concordia para compartir con la comunidad sus experiencias y reivindicaciones. Allí también hablaremos de salud mental y prevención del suicidio, una problemática que nos preocupa particularmente en nuestra ciudad y en Entre Ríos, y que no puede analizarse al margen de la injusticia social y del deterioro de las condiciones de existencia.

La AGMER (Asociación Gremial del Magisterio de Entre Ríos) viene desarrollando un plan de lucha diagramado no solo por el reclamo salarial, que incluye paros, marchas y volanteadas en las rutas, sino también por la fuerte lucha contra la transformación de la obra social y la reforma previsional, que han significado perjuicios, ajuste y quita de derechos para los trabajadores.

Dentro del plan de acción, el congreso ha votado la instalación de una escuela itinerante (cuyos antecedentes son la Carpa Blanca de los años 90 y la itinerante de CTERA durante el gobierno de Macri), que va recorriendo cada una de las localidades de los departamentos de la provincia de Entre Ríos. La carpa itinerante se instala por un día, con una grilla que se arma desde lo local, pero que incluye la reivindicación salarial, el reclamo por la infraestructura escolar y, fundamentalmente, la defensa del derecho social a la educación pública. Ese derecho viene siendo arrasado por los gobiernos al tener docentes mal pagos, al carecer de presupuesto para infraestructura escolar, al bajar cargos, al no habilitar carreras de nivel superior, al intentar la modificación de las escuelas de jóvenes y adultos y al bajar de categoría las escuelas, lo que significa un vaciamiento de la escuela pública.

AGMER plantea su reivindicación, como trabajadores de la educación, de sostener la escuela pública. En esta carpa itinerante no solo se realiza el reclamo sectorial de mejores salarios, con los que no se llega a fin de mes, sino que también se muestra qué hacen en la escuela pública en cada una de las localidades, qué hace el sindicato en coordinación con las escuelas y cómo se van trabajando distintas cuestiones: desde la ESI y la salud mental hasta el trabajo de los profesorados y la investigación de muchos compañeros y compañeras, así como la labor de las escuelas primarias, por ejemplo, con los talleres NINA, que tienen un valor imponderable.

Por eso, la idea es estar en comunión, escuela con sindicato, y plantados, en el caso de Concordia, en la plaza 25 de Mayo, con la finalidad de ocupar el espacio público para sensibilizar a la sociedad.

Esta actividad se desarrollará el miércoles 28 de octubre, a partir de las 9:30 de la mañana. En esa jornada, se trasladará el espacio de la escuela pública a otro espacio público, como la plaza 25 de Mayo, para compartir con la comunidad las diferentes actividades y acciones que se realizan en las escuelas. La convocatoria también concentrará a otros sectores que están en lucha y en defensa de los derechos de los trabajadores y trabajadoras.

(Información surgida de la entrevista realizada por TQH el miércoles a las 20:30, por Radio UNER 97.3, a María José Chapitel y Noelia Bard, secretaria general de AGMER Concordia y secretaria de Prensa y vocal de AGMER, respectivamente).

En ese espacio de defensa de la educación pública, que ya es en sí mismo un espacio de salud mental porque implica un reconocimiento crítico y consciente de necesidades y conflictos, y una estrategia participativa de abordaje de los mismos como adaptación activa a la realidad, en tanto transformación dialéctica de sí mismo y de la realidad (lo que para Pichón-Rivière es sinónimo de aprendizaje y de salud mental), he sido invitado a hablar de salud mental y de prevención del suicidio, una problemática particularmente preocupante en nuestra ciudad y en la provincia de Entre Ríos.

En ese marco, me interesa señalar los efectos que las políticas nacionales y provinciales de ajuste van determinando en la salud (mental) de los trabajadores en general y de los trabajadores de la educación en particular, en tanto dimensión absolutamente ligada a las condiciones de existencia de los sujetos y en la que la esfera laboral tiene una extraordinaria incidencia.

En ese sentido, es invaluable la rigurosa encuesta nacional realizada por CTERA sobre la salud y las condiciones de trabajo de la docencia en Argentina, que, entre varios hallazgos, resalta que más del 75 % de las personas encuestadas manifiesta que su salario docente es el único o principal ingreso en el hogar. Se trata de un salario que, además, ha perdido significativamente su poder adquisitivo a partir de las políticas de ajuste impuestas por el gobierno de extrema derecha de Javier Milei, replicadas en nuestra provincia, que desestima las paritarias y otorga unilateralmente aumentos muy por debajo de la inflación, empobreciendo significativamente el salario y las condiciones económicas de los docentes.

A esta precarización hay que sumarle, dice con claridad meridiana el estudio, «la intensificación y extensión de la jornada laboral fuera del horario formal, establecido como jornada escolar». Se observa que el «horario real de trabajo» de cada docente se extiende con tareas que se realizan en su vivienda particular, como la preparación de clases y la producción de materiales, las evaluaciones, la atención de la telefonía celular, las respuestas a correos electrónicos, el uso de plataformas digitales, el seguimiento y acompañamiento de estudiantes, las tareas administrativas y la comunicación con familias o equipos institucionales.

Esto da cuenta de una jornada extendida que no es reconocida ni remunerada como trabajo, lo que implica una sobrecarga laboral que no surge solo de la cantidad de horas frente a estudiantes, sino también de tareas invisibilizadas como las mencionadas. A esto hay que sumar que alrededor de la mitad de la docencia trabaja en dos establecimientos y una cuarta parte lo hace en tres o más, y que tres de cada diez docentes realizan otra actividad por fuera de la docencia para generar ingresos complementarios.

El estudio que estamos siguiendo (1) confirma la tendencia de género con respecto al desempeño mayoritario de mujeres en los puestos de trabajo docente, «lo que implica considerar la situación general en directa relación con las tareas de cuidado que, en una sociedad con fuertes rasgos patriarcales como la nuestra, continúan la construcción histórica de la división sexual del trabajo y visibilizan la distribución desigual de dichas tareas en clave de género, en tanto son realizadas mayoritariamente por mujeres».

El informe señala que, por cada diez docentes, ocho declaran haber tenido problemas de salud en el último año de trabajo, con mayor frecuencia de tipo respiratorio, de la voz, digestivos, de hiper e hipotensión, articulares, musculares y de salud mental.

En realidad, es casi imposible separar las afectaciones de la salud física de las de la salud mental, sobre todo cuando las primeras suelen concurrir con aquellas que son consideradas psicosomáticas.

La salud mental es el efecto de las condiciones concretas de existencia de los sujetos, y las características del trabajo constituyen una esfera de determinación decisiva. Por lo cual, no deben desligarse los malestares psíquicos actuales de las circunstancias de precarización económica, los bajos salarios que no permiten llegar a fin de mes y que obligan a buscar otros trabajos, al pluriempleo o a realizar changas para conseguir la sobrevivencia, al endeudamiento para cubrir las necesidades básicas, etcétera. Todo esto genera estrés y deterioros anímicos subjetivos, familiares, relacionales y sociales, a los que debe sumarse el colapso del sistema de salud pública, que incluye las dificultades de acceso a la asistencia en salud mental sin tener que pagar un costo inaccesible para los docentes en el sector privado.

Es a esas condiciones que se derivan de la injusticia social imperante a las que nos referiremos cuando hablemos de los problemas del campo de la salud mental actual, dentro de una extraordinaria jornada comunitaria en la que la escuela saldrá a la calle para compartir con las familias y con la sociedad una problemática preocupante que nos atañe a todos.

El miércoles, la cita de la escuela itinerante es a partir de las 9:30 en la plaza 25 de Mayo. Los esperamos a todos.

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(1) Encuesta nacional de CTERA: Salud y condiciones de trabajo de la docencia en Argentina.

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(* psicólogo)
artículo publicado en DiarioJunio https://www.diariojunio.com.ar/162966_del-aula-a-la-calle-escuela-itinerante-en-concordia/

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