Columna de Opinión
Por Fernando Zapata *
Ya estamos surcando la segunda quincena de octubre de 2026 y, aún hoy, muy, muy pocos referentes políticos se han pronunciado por una necesaria y urgente unidad nacional para derrotar a la gestión mileísta, la cual se encuentra en una franca crisis destructiva y antisocial innegable.
Esto ha evidenciado la imposibilidad de sostener un gobierno aplicando únicamente ajustes y recortes contínuos y permanentes, principalmente en áreas sensibles como lo son la Salud , la Educación, la Justicia y la Producción; ajustes y recortes que sólo benefician a las minorías especuladoras y usureras, parasitarias y expoliadoras locales y externas y que, a la vez, perjudican y deterioran agudamente a la calidad de vida de las grandes mayorías trabajadoras y populares, sin mostrar siquiera ninguna posibilidad de esperanza por esta senda inviable y empobrecedora, recurriendo a la negación de las problemáticas reales y a la represión crecientemente bestial, en vez de convocar a acuerdos y búsquedas de soluciones en común con la disidencia democrática de nuestro Pueblo y de nuestra Nación.
La creciente destrucción mileísta contra el Rol Social del Estado, es decir, contra históricas y aún vigentes conquistas laborales y socio-culturales, logradas con sangre obrera durante décadas y décadas, atravesando períodos de brutales dictaduras y represiones, junto con la destructividad del tejido comunitario, la erosión salvaje del empleo, de los salarios y de las jubilaciones formales, de la productividad de pequeñas y medianas empresas y de la posibilidad de acceder al trabajo para muchísimos jóvenes que ya no pueden ni trabajar ni estudiar ni proyectar un futuro de siquiera mínima dignidad, ni de garantías básicas de sobrevivencia digna alguna, destruye las perspectivas de un futuro posible y promisorio para las mayorías obreras y democráticas en nuestro país.
Esto ya es destructivo, insostenible e inviable para el Estado, para el Mercado y para toda la Acción Social, que busca emerger y desplegarse, desde nuestro heroico Pueblo Trabajador Argentino.
Ya hemos mencionado que varios sectores del Justicialismo, del Radicalismo y de otras fuerzas evidentemente, siguen siendo funcionales o, inclusive, cómplices a la la brutal destructividad mileísta; pero también es justo señalar que, dentro y fuera de esas mencionadas fuerzas ( sectores del PJ, de la UCR y demás) existen muchos otros sectores, potables y honestos, con quienes es posible, y hasta necesario, buscar acuerdos en común, para derrotar a la actual gestión predominante en cuestión y generar, como alternativa real y concreta, un nuevo rumbo de unidad y de emancipación nacional y social.
No vemos como viable la posibilidad de candidaturas aisladas que puedan derrotar, por sí solas, al mileísmo exponente de la extrema derecha mundial en estas tierras; es decir, no alcanzará ni con una candidatura dispersa de referentes del Justicialismo (PJ), ni de la Unión Cívica Radical (UCR), ni del Partido Socialista (PS), ni de la Unidad Socialista (US), ni del trotskismo (FIT-U), ni de otras tantas fuerzas políticas y sociales dispersas como lo son los partidos GEN, ARI-CC y los partidos provinciales y municipales, ni del Movimiento Obrero aislado, ni de tantas otras expresiones comunitarias sueltas y dispersas, sin que se logre coordinar una gran convocatoria amplia y plural, que logre aglutinar a las grandes mayorías y que abra el juego a la participación de inmensos sectores productivos, laborales, constructivos y transformadores de nuestra realidad colectiva y socio-cultural en general, con un rumbo progresista e inclusivo, como punto de partida, como mínimo, de hoy en más.
En tal caso, una candidatura del gobernador bonaerense Axel Kiccilóff puede unir a justicialistas, radicales, socialistas y progresistas en general, por sobre cualquier diferencia comprensible, como premisa básica al momento de sumar voluntades y acciones, multiplicar ideas y experiencias, consensos democráticos y republicanos, comunitarios y federalistas, que provienen de muy distintas extracciones filosóficas e ideológicas y que, muy bien, pueden integrarse y constituirse para, así, formalizar y profundizar, desarrollar y ampliar esa mencionada alternativa amplia y plural, de grandes mayorías y con un desarrollo progresista e inclusivo, integrador e inclusivo, distributivo y equitativo, capaz de nuclear a multitudes y generar cambios y conquistas, reivindicaciones y derechos que beneficien, a mediado y a largo plazo, a las grandes mayorías trabajadoras y democráticas de nuestra amada República Argentina.
Desde el Socialismo Democrático, señalamos la necesidad de apoyar y acompañar este rumbo de unidad y de emancipación económico-política y socio-cultural en marcha, apelando ala participación activa y generosa de cada vez más y más sectores emanados desde las grandes mayorías laboriosas y democráticas, productivas y transformadoras, a lo largo y a lo ancho, de nuestra República Argentina, desde una visión estratégica y mancomunada junto con las valiosísimas experiencias de otros Hermanos Pueblos, de América Latina y de todo el Mundo, que emprendan los nuevos rumbos de la Cooperación y la Democracia Plenas, de la Justicia Social y de la Solidaridad Internacional, de la Integración y de la Paz Mundial en general.
* Fernando Adrián Zapata,
profesor de Lengua y Literatura, gremialista, artista y escritor,
miembro sindical en AGMER-CTERA-CTA Concordia en Pluralismo y Unidad,
miembro político-sindical y artístico-cultural del Socialismo Democrático
y miembro del Frente Patria y Futuro Entre Ríos
Ciudad de Concordia, República Argentina, octubre del año 2027.


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