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Cuarenta años no es nada: el proceso va por dentro en el peronismo de Concordia

Bordet, Bahl y los principales referentes del PJ cuidan el silencio tras la primera derrota desde 1983. Corte de boleta y sospechas de "traición". El "error" de Cresto y las señales que no se atendieron.

Por Laura Terenzano
Aunuqe era una posibilidad, el cimbronazo por la derrota del 22 de octubre al interior del peronismo de Concordia todavía no tiene sus alcances definidos. Silencios y acusaciones de traición por lo bajo es todo lo que circuló durante las horas posteriores a la noche del domingo electoral. Nadie se hace cargo todavía. El candidato a la intendencia del Partido Justicialista, el actual senador provincial Armando Gay, fue derrotado con una diferencia de seis puntos a manos del candidato de Juntos por el Cambio, Francisco Azcué, un joven debutante que en su primer intento destronó cuarenta años de aparato peronista.

Con más del 44% de los votos, el novel político de 36 años hizo historia al ser el primero en lograr un cambio de signo en el Poder Ejecutivo concordiense, imponiéndose a la estructura del PJ que se puso al servicio de Gay. Entre otros factores, la clave de la derrota puede encontrarse en tres datos del pasado inmediato: la cruenta interna que el PJ tuvo en agosto, que desangró la unidad y nunca cicatrizó; el factor “cambio” y la casi invisible campaña de respuesta que tuvo el peronismo; y el antecedente de las legislativas de 2021, cuando el intendente Enrique Cresto fue como candidato a diputado nacional del PJ entrerriano y perdió con Rogelio Frigerio por veinte puntos. Ahí comenzó todo.

Los niveles de la derrota de 2021 no encontraron correlato este 2023 porque la diferencia fue mucho menor: el peronismo logró el 38% de los votos, pero quedó muy lejos de aportar los veinte puntos de diferencia que también servían para garantizar la victoria del peronismo a nivel provincial. 2021 fue tal vez la primera señal desoída por un PJ que no tomó nota de las nuevas demandas de la sociedad.

Lo reconoció el propio Gay cuando durante un acto de campaña antes de las generales afirmó que “el surgimiento de las terceras fuerzas” le marcaba al peronismo “la decepción con la política”. Acompañó esa declaración con un dato: el padrón del justicialismo se redujo un 50%, y hoy tiene la mitad de afiliados que hace ocho años. “Solo el dos por ciento son jóvenes”, indicó.

A pesar de haber incorporado ese diagnóstico, la campaña de Gay estuvo circunscripta a un estilo tradicional, con escasa o nula presencia en redes sociales y un muy limitado contacto con los medios de comunicación. Eligió recostarse en la gestión municipal de Cresto, que ya sufría el desgaste de ocho años y que arrastraba la derrota de 2021.

El propio Cresto saliente reconoció que haberse ido tres años a cumplir funciones en el gobierno de Alberto Fernández le acarreó un costo político que el 22 de octubre se materializó con la derrota de su candidato. Quien fuera su vice, Alfredo Francolini, asumió su lugar durante su ausencia y terminó desafiándoloa él y a Gay al presentarse como precandidato a la intendencia en las PASO de agosto.

El camino de esa interna fue decisiva. La estrategia del gobernador Gustavo Bordet, presidente del PJ provincial, fue imponer un candidato de unidad para la gobernación, pero habilitó internas en las ciudades. La de Concordia escaló tan alto que no hubo tiempo de reacomodo para las generales. En un campamento y otro se acusaban de traición. Algunos cuestionaron la decisión de Bordet de declararse prescindente, al igual que Bahl, y entienden que esas elecciones dejaron “librado al azar” el futuro del PJ local.

Las fisuras internas se fueron acumulando y cristalizaron el 22 de octubre en el corte de boleta y en la migración del voto que la interna peronista había conseguido hacia Azcué. En las PASO, el peronismo consiguió 42.000 votos, mientras que, en las generales, su candidato, Gay, obtuvo 33.400. Es decir que entre agosto y octubre, el peronismo perdió 8 mil votos en un contexto de mayor participación (hubo 3500 electores más) y menos voto en blanco (800 menos que en las PASO).

A Gay no solo no lo acompañaron quienes votaron en la interna peronista sino que además esos votos se fueron para el candidato opositor, quien creció en 9.400 votos entre lo que la alianza Juntos por Entre Ríos cosechó en agosto (30.091) y la cifra con la que resultó electo (39.535).

El corte de boleta fue evidente en favor de quien encabezaba la boleta peronista: Sergio Massa obtuvo en la ciudad 41.500 votos, casi ocho mil más que el candidato local.

Fuente: Letra P - Tarea Fina Noticias 

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