(Columna de Opinión) Por Prof. Fernando Adrián Zapata *
La socialdemocracia, el socialismo y el progresismo en general, en casi toda Europa y en muchos otros países del mundo, han logrado sostenerse, de manera firme y contínua, también luego de derrotar a férreas dictaduras y represiones, batallas y guerras cruel y enormemente destructivas.
Probablemente, tal vez, pueda afirmarse que la situación de encontrarse en países sólidos económicamente como Alemania, Bélgica, Suiza, Canadá, Australia, etc, pueda contribuir a desarrollar programas políticos, de orientación socialista, socialdemócrata y progresista, a gran escala y a mayor plazo; eso es cierto, pero también, además de elevar el nivel económico logrado y continuar la tendencia a la justa y equitativa redistribución de las riquezas no son lo único valedero, ni lo absolutamente definitivo que, centralmente, pueda garantizar estos procesos, a la hora de alumbrar nuevas perspectivas para el Ideario Socialista Internacional.
¿Por qué? Porque, para garantizar la eficacia plena, al momento de desarrollar programas políticos de orientación socialista o laborista, socialdemócrata o verdaderamente progresista, a gran escala y a mayor plazo, también es preciso contar con un movimiento obrero y de masas que esté plenamente concientizado y organizado, consustanciado con sus pueblos, que sea fecundamente participativo y transformador, dinámico y plural, con genuino arraigo en las mayorías populares, con claridad y con definición en su idea y en su accionar..
Superar viejos errores y desarrollar nuevas propuestas:
Así como, también, será preciso avanzar con flexibilidad y con amplitud, con perspectivas de gran crecimiento y de gran despliegue, con gran creatividad y con gran transformación, con lucidez y con fecundidad, desde las propias bases trabajadoras y laboriosas, pasando por los cuadros medios, hasta los máximos dirigentes políticos, gremial-sindicales, cooperativistas, partidarios y frentistas, etc.
Esto significa señalar que, en definitiva, todos los avances obrero-populares y democrático-socialistas deben ser, lo más equitativamente amplios y parejos, participativos y plurales, tanto en materia económico-política, como así también, junto con los avances en materia socio-cultural, humanitaria, eoclógico-ambiental y espiritual en general.
Observemos el deslumbrante logro favorable a los trabajadores, con una legislación que tiende a la protección y al apoyo, al acompañamiento y al bienestar creciente de las clases laboriosas y populares, conseguido y conquistado durante décadas y décadas, en países nórdicos como en Noruega, en Suecia, en Dinamarca, en Islandia y en Finlandia; en otros países de Europa Central como en Alemania, en Holanda y en Bélgica; en los países mediterráneos como en Grecia, en Italia, en Francia, en España y en Portugal, por citar algunos ejemplos.
Todo ese inmenso progreso democrático con equidad social ha sido, y aún lo es hoy, un indiscutible avance obtenido por el movimiento obrero y de masas, de identidad socialista, laborista y socialdemócrata, canalizado y desarrollado, cultivado y alumbrado, predominantemente, por partidos y frentes socialdemócratas y laboristas, socialistas, izquierdistas y progresistas en general.
Nombres y ejemplos radiantes como los de Oláf Pálme, Willy Brándt, Francóis Miterránd, Nelson Mandela, Salvador Allende y un largo y muy fructífero etcétera, así, lo demuestran.
Cada pueblo y cada contexto, cada cultura y cada comunidad son particulares y no siempre se puede copiar ni emular logros particulares en otros países, con otras historias, con otras identidades, con otros procesos, eso es cierto, pero también es muy, muy real que se puede aprender de aquellos aciertos, de aquellos logros, de aquellas conquistas obreras y socialistas, democráticas y progresistas que, muy bien, pueden brindarnos enseñanzas, elementos de aprendizaje, aportes para la reflexión local y regional, para ayudarnos y alumbrarnos a tantos socialistas y progresistas de otras regiones del mundo.
Hay varias organizaciones del Socialismo Internacional que, cada una con su propia impronta y con su propia identidad, con su propia perspectiva y con su propio perfil, ya habrán tomado nota de todas y de cada una de estas cuestiones que se plantean y que se abren paso, de cara al futuro.
En la actual reconfiguración del Socialismo Democrático de República Argentina
Desde 1983 en adelante, desde la última Recuperación Democrática, tras el gobierno radical y casi socialdemócrata de Ricardo Alfonsín, se sucedieron un aluvión de gobiernos liberales, algunos más monetaristas y más libremercadistas, y otros con un poco más de intervención estatal, pese a lo cual, esos últimos gobiernos no pueden dejar de ser calificados como liberales tradicionales y liberal-conservadores.
Desde la década menemista, esos "malditos años noventa" de vaciamiento y privatizaciones, el fallido progresismo delarruísta y su estallido de diciembre de 2001,el injerto duhaldista y su masacre de Avellaneda, la década del menemismo kirchnerista, bonapartista-populista y su nefasta Ley Antiterrorista, con el corolario de los últimos cuatro años del menemismo macrista ultraliberal y pro-conservador, continuados todos por la actual gestión menemista mileísta más destructiva y más antisocial sin reparos, la denominada "Deuda Interna" contra los trabajadores y las mayorías sigue siendo la cruda y cruel desigualdad socio-cultural en Argentina.
La paulatina destrucción del aparato productivo, el despilfarro de nuestra Soberanía y del patrimonio nacional, la utilización del Estado como "un coto de caza" para castas y burocracias de turno, de muy variado signo ideológico, que se enriquecieron escandalosa y espuriamente, a costa del sufrimiento y de las privaciones de la mayoría de nuestra población, sumadas a cuotas recurrentes de autoritarismo y de represión antiobreras dio, como corolario inevitable, la fragmentación y la disolución casi total de lazos de solidaridad colectiva, de proyectos unificadores y emancipadores y de consecuentes logros que beneficien a las más amplias mayorías.
Superar la mal llamada "grieta" de menemistas de distintas caras:
La tan agobiante y mal llamada "grieta" entre menemistas kirchneristas y menemistas macristas, idénticos en su origen político menemista y en su evidente concepción sobre lo político-social, levemente diferenciados por superficiales matices, por detalles meramente formales y apenas discursivos, a veces más estatistas y populistas, a veces más monetaristas libre-cambistas y liberaloides tradicionales y conservadores, en definitiva, son la muestra misma de un "pensamiento único" que sólo les beneficia a ellos mismos (a kirchneristas y a macristas) como expresión burocrático-polìtica de disputas entre la actual burguesía argentina, siendo el actual menemismo mileísta, su resultante natural más cruda y más antisocial, más destructiva y más brutal.
Kirchneristas, macristas y mileístas son, en definitiva y sin ningún lugar a dudas, las expresiones menemistas monopolizadoras y más actuales de un mismo sistema corrupto y explotador; un mismo sistema autoritario y elitista, verticalista y retrógrado, demagógico y reaccionario ante las necesidades y los intereses de las mayorías de los más humildes, durante tantas décadas aludidos, usados clientelarmente y, finalmente, postergados y marginados, así como también, sus nuevas disidencias políticas y sociales han sido despiadadamente perseguidas y reprimidas, contando con varias víctimas fatales en su haber.
Buscando una alternativa posible y superadora:
Desde el Socialismo Democrático de República Argentina señalamos que, ante la actual ausencia de un frente de identidad socialista, laborista o socialdemócrata masivo, postulamos y proponemos un Frente Patriótico y Democrático-Social y seguimos en diálogo fraterno con sectores antimileístas del Radicalismo (U.C.R), con sectores antimileístas del Justicialismo (P.J.), con sectores del Socialismo como el Partido Socialista (P.S.) y Unidad Socialista (U.S.), con sectores de la Izquierda tradicional en sus diferentes extracciones (trotskismo, maoísmo, guevarismo, etc), así como, también, con otros sectores como lo son el Movimiento Obrero en lo gremial-sindical y en lo Cooperativo-Mutual-Asociativo, los Movimientos Trabajadores Desocupados (M.T.Ds.), los Movimientos Territoriales, los Movimientos de Pueblos Originarios, los Jubilados y Pensionados, los Movimientos Estudiantiles y Juveniles, etc, buscando acuerdos en unidad de acción, tendientes a derrotar al mileísmo imperante en actual crisis, para instalar URGENTEMENTE un Gobierno Nacional de Unidad Popular.
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* Zapata, Fernando Adrián,
profesor de Lengua y Literatura,
gremialista en AGMER-CTERA-CTA Concordia en Unidad y Pluralismo, artista y escritor,
miembro político-sindical y artístico-cultural del Socialismo Democrático de Argentina,
nacido el 21/9/1975, en la ciudad de Concordia, provincia de Entre Ríos, República Argentina.
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