La licitación con la que la Municipalidad de Concordia busca adjudicar el servicio de recolección de residuos sólidos urbanos volvió a quedar en el centro de la polémica antes incluso de que se conozcan las empresas interesadas en competir. Tras revisar el pliego de la Licitación Pública Nº 47/2026, la concejal Carolina Amiano, presidenta del bloque justicialista, afirma que la combinación de plazos, exigencias técnicas, antecedentes requeridos, criterios de evaluación y ventajas derivadas del conocimiento previo del servicio genera un escenario que restringe la competencia efectiva y terminan colocando a VITSA Soluciones Ambientales S.A. en una posición de ventaja respecto de cualquier otro eventual oferente.
Se trata de uno de los contratos más importantes que licitará la actual gestión municipal. El presupuesto oficial asciende a $16.320 millones para un período inicial de cuatro años, aunque el propio pliego habilita una prórroga por otro período similar. En la práctica, la empresa adjudicataria podría permanecer hasta ocho años al frente de un servicio esencial para la ciudad.
La
licitación llega, además, después de meses de controversias, el Municipio
primero declaró la emergencia ambiental y luego adjudicó de manera directa
parte del servicio a VITSA, decisión que fue cuestionada políticamente,
denunciada ante la Justicia y también llevada al Tribunal de Cuentas de Entre
Ríos. Ahora, ese esquema transitorio busca transformarse en una contratación de
largo plazo mediante un proceso licitatorio que, para la oposición, lejos de
despejar las dudas, termina alimentándolas.
Tras
revisar el pliego de la Licitación Pública Nº 47/2026, Amiano sostiene que "no afirmamos que exista
una maniobra ilegal ni anticipamos responsabilidades que deberá determinar la
Justicia. Lo que advertimos es que, cuando se analiza el pliego en su conjunto,
aparecen condiciones que favorecen objetivamente a quien ya viene prestando el
servicio", sostuvo.
"¿Estamos
frente a una licitación verdaderamente abierta o ante un procedimiento
preparado para que gane la empresa que ya fue beneficiada con la contratación
directa?", es la pregunta que atraviesa todo el análisis.
Una historia que empezó antes de la licitación
Para la
concejal, el nuevo llamado no puede analizarse como un hecho aislado.
La
secuencia, sostiene, comenzó con la declaración de la emergencia ambiental,
continuó con la contratación directa de VITSA y ahora desemboca en una
licitación en la que esa misma empresa llega con una ventaja difícil de
equiparar.
Durante
los últimos meses, VITSA no solo prestó parte del servicio sino que adquirió un
conocimiento que cualquier competidor tardaría meses en reconstruir:
recorridos, tiempos reales de trabajo, consumo de combustible, organización de
los circuitos, cantidad de residuos por zona, necesidades de personal y costos
operativos.
Ese
conocimiento, explica Amiano, constituye un activo importante en cualquier
proceso licitatorio.
"Quien
ya está trabajando conoce exactamente cómo funciona el sistema. El resto deberá
hacer estimaciones. El pliego debería compensar esa diferencia para garantizar
igualdad de condiciones, pero termina profundizándola", señaló.
En ese
sentido, aclaró que el planteo no apunta exclusivamente contra una empresa
determinada.
"La
cuestión de fondo no es quién resulte adjudicatario. Lo que debe discutirse es
si todos los interesados tienen realmente las mismas posibilidades de competir
o si el procedimiento termina consolidando una ventaja obtenida antes de que la
licitación siquiera existiera."
Miles de millones en juego
Los $16.320
millones previstos para el período inicial representan un promedio cercano
a $340 millones mensuales, aunque el valor efectivo podrá modificarse
mediante actualizaciones trimestrales previstas en el contrato.
Para
Amiano, justamente por tratarse de una contratación multimillonaria, el
procedimiento debería ofrecer las máximas garantías de publicidad,
transparencia y concurrencia.
"No
estamos hablando de una compra menor ni de un contrato provisorio. Es un
servicio esencial y una decisión que comprometerá recursos públicos durante
varios años. Cuanto mayor es el monto, mayor debe ser también el nivel de
control", sostuvo.
Cuando el precio deja de ser el factor decisivo
Uno de
los cuestionamientos centrales apunta al sistema elegido para evaluar las
ofertas.
En
cualquier licitación, el sentido común indicaría que el precio tendrá un peso
determinante. Sin embargo, en este caso la propuesta económica representa
apenas el 40 % del puntaje total. El restante 60 % dependerá de
factores técnicos y operativos.
Traducido
a términos sencillos, eso significa que una empresa podría presentar una oferta
económicamente más elevada y aun así resultar adjudicataria si obtiene una
mejor calificación técnica.
Ese
puntaje se distribuye en cuatro rubros: antigüedad promedio de la flota de
camiones, disponibilidad de vehículos adicionales, experiencia previa y calidad
del plan operativo y de contingencias.
Para
Amiano, el problema no reside solamente en la importancia que adquieren esos
factores, sino en la forma en que fueron diseñados.
Por
ejemplo, las empresas cuya flota tenga una antigüedad promedio de hasta dos
años obtendrán el máximo puntaje. Si ese promedio supera apenas ese límite, la
calificación cae abruptamente. Y si los vehículos tienen más de cinco años de
antigüedad, directamente no reciben puntos por ese concepto.
Algo
similar ocurre con la disponibilidad de camiones de reserva. Quien incorpore
dos unidades adicionales obtiene el puntaje máximo, mientras que quien
simplemente cumpla con la flota mínima exigida no recibe ninguna valoración
extra.
Según la
edil, diferencias relativamente pequeñas en esos aspectos podrían terminar
compensando ofertas económicas considerablemente más convenientes para el
municipio.
También
observa un amplio margen de interpretación en la evaluación del plan operativo.
El pliego habla de propuestas "integrales", "adecuadas",
"suficientes" o con "escaso nivel de detalle", pero no
establece una grilla objetiva que permita conocer con precisión cuánto vale
cada criterio.
"Ese
tipo de conceptos siempre deja un margen importante para la valoración
subjetiva. En una contratación de esta magnitud sería deseable que todos los
parámetros estuvieran claramente definidos desde el comienzo", afirmó.
Requisitos difíciles de cumplir para quien recién llega
Otro de
los puntos observados por Amiano son las exigencias que deberán acreditar las
empresas desde el mismo momento en que presenten sus ofertas.
El pliego
exige certificaciones internacionales ISO 9001 de gestión de calidad e ISO
14001 de gestión ambiental. La ausencia de cualquiera de ellas implica
directamente que la propuesta quede fuera de competencia.
A eso se
suma la obligación de contar con una base operativa dentro del ejido de
Concordia equipada con oficinas, sanitarios, vestuarios, playa de
estacionamiento, lavadero y talleres destinados al mantenimiento integral de la
flota.
Pero,
además, la empresa adjudicataria dispondrá de apenas treinta días corridos para
poner en marcha toda la prestación.
Para la
concejal, el problema aparece cuando todas esas condiciones se observan en
conjunto.
"No
cuestionamos que se exija calidad. Lo que decimos es que resulta muy difícil
imaginar que una empresa que recién conoce el pliego pueda conseguir una base
operativa, habilitarla, incorporar vehículos, contratar personal, organizar
recorridos y comenzar a prestar el servicio en apenas treinta días. Quien ya
está instalado corre con una ventaja evidente."
La experiencia también juega
El pliego
también asigna una parte importante del puntaje a la trayectoria de las
empresas interesadas. Para acceder a la máxima calificación, los oferentes
deberán acreditar al menos tres contratos de recolección de residuos ejecutados
durante los últimos cinco años en municipios de "escala similar o
mayor".
Sin
embargo, Amiano advirtió que el pliego nunca define con claridad qué debe
entenderse por "escala similar". No especifica si esa
equivalencia se medirá por cantidad de habitantes, extensión urbana, volumen de
residuos recolectados, kilómetros recorridos, cantidad de cuadras atendidas o
presupuesto del servicio.
"Cuando
un criterio tan importante queda abierto a distintas interpretaciones, también
se amplía el margen para decisiones discrecionales. En una licitación de esta
magnitud esos parámetros deberían estar perfectamente definidos", sostuvo.
A ese
requisito se suma otro que, aunque persigue un objetivo compartido por
distintos sectores políticos, también termina favoreciendo —según la concejal—
a quien ya opera en Concordia.
El pliego
establece que durante toda la vigencia del contrato al menos el 75 % del
personal permanente deberá tener domicilio real en la ciudad con una antigüedad
mínima de doce meses anterior a la presentación de la oferta.
Amiano
aclaró que promover el empleo local es una política acertada, pero sostuvo que,
combinada con el resto de las exigencias y los plazos previstos, vuelve a
colocar en ventaja a una empresa que ya tiene identificados trabajadores,
conoce el funcionamiento del servicio y dispone de una estructura organizada.
Una ventaja difícil de igualar
Más allá
de los requisitos formales, para la concejal existe otro elemento que pesa
tanto como cualquier certificación o antecedente: la información.
Aunque el
pliego divide la ciudad en ocho zonas y establece frecuencias y turnos de
recolección, no incorpora con suficiente detalle información histórica
indispensable para que todas las empresas puedan elaborar ofertas en igualdad
de condiciones.
Entre
otros datos, no se informan las toneladas efectivamente recolectadas por cada
zona, los kilómetros diarios recorridos por los camiones, la cantidad total de
cuadras atendidas, los viajes al sitio de disposición final, las variaciones
estacionales en la generación de residuos ni los tiempos promedio que demanda
cada circuito.
Puede
parecer una cuestión técnica, pero para quien debe cotizar el servicio
representa una diferencia sustancial.
Mientras
una empresa que nunca trabajó en Concordia debe estimar esos costos con
información parcial, quien ya presta el servicio conoce con precisión cuánto
combustible consume cada recorrido, cuántas horas requiere cada circuito, qué
sectores presentan mayores dificultades y cuántos recursos son necesarios para
cumplir con la prestación.
"Una
licitación competitiva requiere que todos partan de la misma información. Si
uno de los oferentes conoce de antemano datos que los demás no tienen, la
competencia deja de desarrollarse sobre bases equivalentes", afirmó.
Una denuncia penal que sigue sin avances visibles
Las
críticas al pliego se suman a otra discusión que permanece abierta desde hace
varias semanas.
Amiano
recordó que la contratación directa mediante la cual VITSA comenzó a prestar
parte del servicio fue denunciada penalmente y que, pese al tiempo
transcurrido, no se conocen avances concretos de esa investigación.
Según
explicó, la causa fue dividida entre tres fiscales, pero hasta el momento no
trascendieron medidas destinadas a reconstruir cómo se tomó la decisión,
quiénes participaron en la elaboración de la documentación administrativa ni
qué actuaciones se realizaron para preservar las pruebas.
Por ese
motivo reclamó que la Fiscalía informe qué fiscal tiene asignada cada tramo de
la investigación, qué diligencias fueron ordenadas y qué medidas se adoptaron
para resguardar expedientes administrativos, correos electrónicos, archivos
digitales, comunicaciones internas, contratos, órdenes de pago y demás
documentación vinculada tanto con la contratación directa como con la
elaboración del actual pliego.
"Dividir
la denuncia entre tres fiscales no puede convertirse en una forma de dilatar la
investigación. Nadie está pidiendo condenas anticipadas. Lo único que
reclamamos es que se investigue mientras todavía es posible preservar toda la
documentación y esclarecer cómo se desarrolló este proceso", afirmó.
También esperan respuestas del Tribunal de Cuentas
La
concejal recordó además que, junto a su par Claudia Villalba, presentó una
denuncia ante el Tribunal de Cuentas de Entre Ríos para que ese organismo
analice la legalidad de la contratación directa, la utilización de la
emergencia ambiental y las eventuales responsabilidades patrimoniales de los
funcionarios que intervinieron en ese procedimiento.
Sin
embargo, aseguró que tampoco existen novedades públicas sobre el estado de esa
presentación.
"Si
todo se hizo correctamente, las investigaciones lo demostrarán. Pero si hubo
irregularidades o decisiones que favorecieron indebidamente a una empresa, eso
también debe conocerse antes de que el Municipio firme un contrato que
comprometerá miles de millones de pesos", expresó.
Un contrato que podría proyectarse hasta el próximo gobierno
Uno de
los aspectos que más preocupa a Amiano es la duración prevista para la
contratación.
Aunque el
pliego establece una vigencia inicial de cuatro años, también habilita al
Municipio a prorrogar el contrato por un período igual o menor al original.
En los
hechos, la empresa adjudicataria podría permanecer hasta ocho años consecutivos
al frente de la recolección de residuos, una posibilidad que, según la edil,
trasciende ampliamente el mandato de la actual administración.
"No
se trata solamente de quién prestará el servicio durante esta gestión. Estamos
hablando de una decisión que puede condicionar a los próximos gobiernos
municipales y comprometer recursos públicos durante casi una década",
advirtió.
A ello se
suma que el contrato prevé mecanismos de actualización trimestral, por lo que
el costo final dependerá de la evolución de distintas variables económicas a lo
largo de los próximos años.
"No puede adjudicarse primero e investigarse después"
A partir
de todas estas observaciones, Amiano consideró que el proceso licitatorio
debería suspenderse o, al menos, prorrogarse hasta que se despejen los
interrogantes que aún persisten sobre la contratación directa y sobre la
elaboración del pliego.
Entre
otras medidas, reclamó que se publique el expediente completo, que se
informe quiénes participaron en la redacción del pliego, que se exhiban los
estudios de mercado utilizados para elaborar el presupuesto oficial y que se
expliquen con mayor precisión los criterios elegidos para evaluar las ofertas.
También
insistió en que tanto la Justicia como el Tribunal de Cuentas deberían avanzar
con sus investigaciones antes de que la adjudicación produzca efectos difíciles
de revertir.
"No
puede ocurrir que primero se adjudique un contrato por cuatro años, con
posibilidad de extenderlo hasta ocho, y recién después se investigue si
existieron irregularidades. Si hubiera algún vicio en el procedimiento, para
entonces el daño institucional y económico ya podría estar consumado."
La
concejal aclaró que su planteo no busca paralizar un servicio esencial para la
ciudad ni anticipar responsabilidades penales.
"Lo
que está en discusión es si una contratación de más de 16.000 millones de pesos
garantiza una competencia auténtica entre todos los interesados o si termina
consolidando la posición de quien ya había sido beneficiado con una
contratación directa."
"No
afirmamos que VITSA vaya a quedarse con la licitación. Lo que decimos es que la
contratación directa previa, el conocimiento adquirido durante estos meses, las
condiciones del pliego y los criterios de evaluación parecen conducir siempre
hacia la misma empresa. Concordia necesita una licitación transparente, con
reglas claras y verdadera competencia, no un procedimiento que termine
confirmando una decisión que muchos creen que ya estaba tomada", concluyó.

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