Por Tomás Ferrer *
...“En Concordia, hay un carnaval que te emociona, que mueve y con-mueve, que genera algo muchas veces inexplicable…”, que te apasiona y apasiona, así comenzaba a escribir sobre la primer noche (publicación anterior), lo que genera ser parte de una comparsa, sobre todo salir la primer noche, y ya se fue la segunda, pero como el carnaval es una celebración y arte efímero, así de rápido puede llegar la última noche, aclaro que no es mi intención acelerar corazones que ya están acelerados, así que voy por la 2da.
En este orden se dio el paso del espectáculo más convocante de la ciudad de Concordia: Abriendo comparsa Emperatríz, seguida por Bella Samba, luego Imperio, y cerró Ráfaga.
“Haceme la segunda”: frase popular que no tiene una etimología exacta, tiene variadas raíces, aunque lo más acertado que se conoce sobre su procedencia se relaciona con nuestro folklore nacional, desde las “payadas” (“haceme la segunda con la guitarra”), las chacareras (“se va la segunda”), pero antes que todas, se la conoce en el norte de nuestro país, casi como una coincidencia viene de festejos populares, de otro carnaval: El carnavalito, que tiene una voz principal y varias otras voces que serían las segundas voces. Solían pedirse “las segundas”, y si bien no tienen “tan buena voz” tampoco “desentonan” con la primera, y para hacer una analogía, entonces ¿Quienes hacen “la segunda” en nuestro carnaval?
Me animo a responder que son los integrantes, ya un poco menos ansiosos que la primer noche, se animan a cantar, e intentar “entonar” sus sambas, las canciones de sus propias comparsas, tratando de seguir a la banda-músicos, pero cuando hablo de integrantes me refiero a todos: integrantes en competencia (casi intérpretes del samba, profundizando sus personajes o lo que representen), integrantes de escuadras que no están en competencia (aunque si lo estén pero no “individualizados”), los ritmistas también salen más seguros y ya no solo ejecutan un instrumento (también cantan), los que empujan las alegorías (carros-carrozas), coordinadoras/es, etc., y es ahí que “la segunda” es más notoria, una noche que se vivió diferente, y las comparsas dieron el 100% del espectáculo, dando que hablar, en el mejor de los sentidos, en diferentes rubros, diferentes figuras, casi sin detalles, impolutas, mucho más animadas, con una “segunda” alegre, divertida, apasionada, y hasta feliz..
¿Hay una tercera?
Si, es más que obvia la respuesta: las Hinchadas, luego que el “efecto cascada” comience a transformarse en el lenguaje carnavalero, si no hay primera, ni segunda, no habrá tercera.
Todavía no se llena el “Atanasio Bonfiglio”, corsódromo que cuando está a pleno de capacidad es tan apasionante como estar en escena, pudo ser la fecha del desfile, puede ser lo económico, o ambas cuestiones al mismo tiempo, pero no se completa, hay muchos espacios vacíos todavía, la “tercera” es fundamental para el espectáculo, no solo espectar o consumir, es atestiguar, es complicidad. Esperemos que noche a noche se vayan tiñendo de colores los espacios vacíos, “Verde y Blanco” – “Tricolor” – “Azul, Rojo y Amarillo” – “Multicolor”.
Algunos costos:
Esta vez vi el carnaval desde el “V.I.P.” (Very Improtant Person, o “persona socialmente relevante que recibe un trato especial en ciertos lugares públicos”, tema sobre el que ya escribí algunas veces). La vista y “comodidades” no han cambiado mucho, salvando los “camarotes”, pero la atención y calidad de sus productos, tiene una notable mejora.
Se de reclamos por algunos productos y/o servicios (hielo, frape, espera, etc.), no fue mi caso, pero no por eso voy a obviar lo que surge de buena fuente, así que a estar atentos, sobre todo por lo que cuesta: Un gasto que pasaron los $200mil entre 6 personas para una sola noche, en el sector “económico” del V.I.P. (Mesas A 2da. fila), sabiendo que también sube el precio en noches venideras, hoy me animo a decir que no es un “permitido”, ya es un lujo, en tanto salarios muy atrasados y costos que se han elevado muy por encima de la inflación (las mesas más del 50%). Quedan 4 noches, cada vez más concurridas, esperemos que así como mejoraron con respecto a los años anteriores también corrija lo que falta la actual concesionaria.
Para cerrar… Aunque “haceme la segunda” es una frase - metáfora que se utiliza más como: “haceme el aguante”, “la tercera”, o sea las hinchadas, nuestro más enérgico público, también son parte del aguante, y mucho más, son parte de nuestra identidad, las que ostentan los “trapos”, las que hacen flamear las banderas, las que nos motivan a salir cada año, las que llenan el corsódromo en los ensayos técnicos, son esos familiares, amigos, vecinos, simpatizantes que se envuelven esos mantos casi sagrados, personas que también cantan, que bailan, saltan, aplauden, a veces fuera tiempo, y no, no importa, a nadie le importa desentonar, no saber sambar, ni nada por el estilo, solo importa estar ahí, en ese momento, en ese lugar.
Ya está la primera, ya está la segunda, y con el deseo que esté repleto el corsódromo… Que se venga la tercera!!!
Algo de NUESTRA HISTORIA: ¿No alcanzaban los instrumentos para la Batucada? Los fabricábamos: “Zurdos”, “Tronadores o Tiemblatierra”, Repiques, “Masas”, palillos (baquetas) encintadas hasta 3 vueltas, etc., y sino, salíamos con lo que conseguíamos. Una noche, en comparsa “STAR” (foto más abajo), salí tocando un redoblante sin fondo, a modo de timbaleta, intentando sonidos de repique (vale reírse). Lo de reciclar o convertirse en Luthiers lo hicimos muchas personas, de casi todas las comparsas, anécdotas épicas diría, como ponerse al lado de los “Tiemblatierra” de la batucada de Ráfaga, ni hablar cargarlos y tocar 300 metros, nombre de un instrumento que no estaba muy alejado del efecto que producía, 28 pulgadas, hechos con doble capa de terciado, encolados o cosidos, también creábamos repiques utilizando tachos de secarropas o calefones (los de acero inoxidable)., los aros con planchuelas, los tensores con varillas roscadas, y así, muchos de nuestros primeros instrumentos, cuando fuimos batucadas, ampollas y marcas por donde se miren, nuestras raíces, por supuesto nada parecido a las baterías actuales que hacen samba-enredo, y por cierto, hoy son orgullo nacional.
Nos vemos en la próxima y… Salud Carnaval!!
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Leer: Crónica de la semana anterior
(* artista, profesor de teatro, carnavalero)




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